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Viernes, 10 de Abril, 2026
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El irlandés McIlroy marca el camino para ganar la segunda Chaqueta Verde.
Augusta se ceba con dos de los máximos favoritos, DeChambeau (+4) y Rahm (+6) mientras premia la constancia de José María Olazábal (+2)
José María Olazábal

La primera ronda del Masters de Augusta no se parece en nada a años anteriores, donde algún jugador amateur o un local o un desconocido (para el público general) se colaba en las primeras posiciones. Este año, Rory McIlroy, el máximo aspirante a vestirse de verde por segundo año consecutivo y seguir los pasos del último golfista del Reino Unido que lo consiguió, Nick Faldo (1989-90), el único europeo que ha hecho tal hazaña, ya está de líder con una tarjeta casi perfecta de 67 golpes (-5).

El ‘bombardero de Holywood’ (Belfast), con sus 312 metros de drive, casi llegó a green en el hoyo 3 del Augusta (320 metros), pero, curiosamente, falló un putt corto para el primer y único bogey del día.

En el resto de la jornada fue brillante, sólido y seguro con el drive, con los hierros y certero con el putt, además de alguna salvada brillante como en el hoyo 13 ó 15, para sumar cinco birdies más (8, 9 12, 14 y 15). Rory tardó 17 Masters en ganar su primera Chaqueta Verde (en play-off contra Justin Rose) y en su Masters 18 podría unirse al exclusivo trío de dobles ganadores consecutivos: además de Nick Faldo, Jack Nickaus (1965-66) y Tiger Woods (2001-2002). Quizá esté llamado a ocupar el puesto que deja vacante Tiger en el corazón de los aficionados.

Rory colidera el torneo con el estadounidense Sam Burns, jugadores de las dos últimas Ryder Cup, también con 67 golpes (-5). Se podía decir que fue la sorpresa del día ya que en el Masters pasado quedó en el puesto 47 y en sus cuatro apariciones anteriores no bajó del puesto 29.

El que se quedó con la miel en los labios el año pasado, el inglés Justin Rose, quiere más este año, y con una tarjeta de

70 golpes (-2) viene dispuesto a retar de nuevo en un mano a mano singular a su amigo y compañero de Ryder McIlroy. Rose tuvo dos tropiezos importantes en los dos hoyos finales, pese a lo que ocupa la sexta posición, empatado con Shane Lowry, Xander Schauffele y Scottie Scheffler. Pesos pesados sin duda que cuentan, y mucho, en las apuestas. Sería magnífico escenificar aquellos duelos del pasado Nicklaus-Watson-Player.

Aunque el tercero, de momento, no será Jon Rahm, que ha sumado uno de los peores inicios en el Masters (78 golpes, +6, en el puesto 73) en los diez torneos jugados hasta el momento. Ya desde el bogey del hoyo 1 vimos a un Rahm desconcentrado, nervioso, luchando contra Augusta, perdiendo (bogeys al 3, 6 y 9) y llegando a la desesperación cuando envió su bola a las azaleas de la izquierda del green del 13 para finalmente fallar un putt de medio metro. El doble bogey parece que le hizo reaccionar. Terminó con par los últimos hoyos, en los puestos finales de la tabla y su peor tarjeta en un Masters de Augusta.

“Mal día en general, sí. Pero ha sido un día tan malo en general que no... Ahora mismo no puedo darte un análisis. Tengo que, digamos, pasar página en ese sentido. Mañana al final tengo que hacer bajo par. No sé en qué estará el corte, pero el campo estará más duro, cada vez más complicado. Así que me imagino que mínimo, como mínimo voy a tener que hacer dos o tres menos para tener opciones de pasar el corte.

No hay ninguna excusa. La culpa obviamente es mía, algo he hecho mal. Y ya sea de cara a cómo he afrontado los golpes o tema técnico, he cometido muchos errores en los dos lados”, comentó el jugador de Barrika.

Sergio García, entre luces y sombras, terminó al par del campo (72 golpes) y fue el mejor español en la tabla, en el puesto 19. A la postre, y analizando que no se sentía bien con su juego, terminar entre los veinte primeros no es un mal resultado. “Sí, sin ninguna duda. Obviamente es lo que lo comentaba, es un muy buen resultado, porque yo no me encuentro bien, no vamos a mentir; pero al mismo tiempo también te vas pensando que podría haber hecho dos bajo par fácilmente.

Claro, que si no me pasan dos cosas que me han pasado en los nueve segundos hoyos: en el 11 pego un drive espectacular y se me queda la bola en una chuleta y hundida, y hago bogey, obviamente no la cojo bien y la meto al agua y hago un buen bogey; y en el 15 pego un hierro 3 buenísimo de segundo, me cambió un poquito el viento y la bola botó dos yardas más corto y al agua. De casi llegar a green al agua.

Son este tipo de cosas que ocurren aquí en Augusta, la verdad es que llevo aquí 250 mil años y me han pasado un millón de veces, o sea que no es algo nuevo, pero bueno siempre fastidia, a pesar de que te ocurra, y de que seguirá ocurriendo, la sensación nunca es buena. Tengo el juego con alfileres en estos momentos, totalmente con alfileres, o sea, que es lo que hay”.

Algo parecido debió de sentir DeChambeau, uno de los ‘prefereti’ de las apuestas cuando vio naufragar sus esperanzas en una ronda de 76 golpes (+4). Siguen en la pomada Patrick Reed, que llegó a ponerse con -5; Scottie Scheffler (-2), el australiano Jason Day (-3) o incluso el irlandés Shane Lowry (-2).

Aunque si hay que buscar la cara de la felicidad hay que mirar a José María Olazábal: 60 años, dos Chaquetas Verdes (1994 y 1999), el primero que llega a la cancha de prácticas y el último en abandonarla, y porque a las 18.00 horas hay que abandonar sí o sí el Augusta National para que los operarios limpien, arreglen, rieguen este decorado singular.

Hoy disfrutó como un niño viendo su nombre de nuevo en las pizarras; “Ya sé que fue un shock para vosotros, pero para mí también, Miré el marcador, me ví en los más alto y pensé, ¡Ahí estoy, liderando de nuevo un Masters”. Es sólo una anécdota, pero ¿y lo feliz que me hizo?”.

Y así fue, el Maestro de Fuenterrabía llegó a colocarse entre los líderes con un -2 en su tarjeta… hasta el hoyo 15, cuando envió la bola al agua. “Cuando gané mi primer Masters (1994) empecé con 74. La verdad es que acabé bastante cabreado. Me fui a la cancha de prácticas y, evidentemente, todo cambió en las tres siguientes rondas”, comentó el español, muy tranquilo y satisfecho del trabajo. Es consciente de que le quedan pocos años de competición en el Masters y trata de disfrutar de cada momento en Augusta.

“Ha sido una sorpresa, para mí y para todos, supongo. Pero me he visto ahí arriba y me he dicho, ¡Vamos!. ¡Estás liderando el Masters!. Obviamente ha sido un momento divertido e ilusionante, pero hay que ser consciente y realista de dónde estás. No aspiro a ganar el Masters, pero sí a seguir disfrutando todo lo que pueda, dando lo mejor de mí, como siempre, y alguna alegría como ésta”

“Ese es el objetivo. Obviamente ha sido maravilloso poder tener ese resultado. Y lo he disfrutado muchísimo. Pero desde una posición de tranquilidad y de disfrutar del momento”, dijo feliz el jugador vasco, que sólo miró el marcador en tres ocasiones.

“A ver, yo entiendo que el objetivo para muchos jugadores obviamente es ganar. Cuando tienes 60 años, las cosas las ves desde otro prisma, desde otra perspectiva. Y la verdad es que muchas veces perdemos de vista lo importante que es el hecho de estar aquí, el hecho de poder hacer lo que nos gusta, de jugar un grande. Y no solamente éste, sino cualquiera. Y hay veces que perdemos eso de vista. Y la verdad es que cuando te vas haciendo mayor, empiezas a apreciar otras cosas”.

Es una buena forma de recordar que hoy era el cumpleaños de Seve Ballesteros. “Echándole de menos”.

Por Isabel Trillo

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